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lunes, 19 de agosto de 2013

¿Cómo la globalización destruye los mercados de consumo?


La crisis financiera internacional arrastra con sigo muchas consecuencias de las cuales podríamos durar horas conversando.
No obstante durante este nuevo siglo estamos viviendo un proceso que aparanta ser caracteristico de muchas sociedades posmodernas: el proceso de la desindustrialización.


lunes, 12 de agosto de 2013

Redes Sociales: ¿centros de comunicación libre o centro de espionaje?

Hace dos, tres años atrás, el mundo de la web 2.0 se veía sacudido por una intensa guerra de servidores almacenadores de data multiaccesibles de donde los usuarios comparten contenido, mejor conocidos como redes sociales.

Para aquel entonces, la paleta de opciones estaba desplegada, y cada red se enfocaba en ganar terreno al mismo tiempo que conservar su número de usuarios, y aunque en la vida real es difícil determinar a un ganador en las guerras, en este caso fue muy fácil, porque solo sobrevivieron 2 contendientes, Twitter y FaceBook. Pero todos recordamos el caso MySpace. De todos los grandes servidores, su muerte fue la más sorpresiva, porque en su momento fue la más importante de Estados Unidos. Ahora con las fuertes acusaciones sobre filtración de datos privados, uno se pregunta si podría pasar lo mismo con FB o con cualquier otra.



Según  Karsten Gerloff, presidente de la Fundación de Software Libre de Europa (FSFE), FaceBook define quienes somos, Amazon lo que queremos, y Google lo que pensamos. El principio de segmentación no puede ser más perfecto, porque a través de algoritmos en estos momentos es posible disminuir el segmento a la unidad. Saber quienes somos, lo que queremos y lo que pensamos puede ser tentador para cualquier gran empresa del mundo, pero aun más interesante para alguien más: el estado.

Entoncés uno se pregunta, ¿para qué quiere el gobierno "x" los datos privados de sus ciudadanos en internet? Sencillo. Las redes sociales se han convertido en el centro de la vida democrática. Son un arma que pueden llevar los gobiernos al fracaso. Ejemplos hay muchos, pero el más sencillo y el que todo recordamos es el caso de Egipto y el golpe de estado a Hosni Mubarak.

Muchas personas tratan de evitar que se les espíe a través de redes sociales omitiendo su nombre real. Es un error. Cada uno de nosotros tiene el derecho y por ley (al menos en FaceBook) la obligación de colocar su nombre real. Los gobiernos no quieren nuestros datos para espiarnos personalmente, lo que quieren es poder controlar y manejar los grupos sociales que se crean a través de las redes sociales, y mientras lo hacen, destruyen la confianza que tenemos en las únicas cosas que nos conocen mejor que nuestra propia madre: las compañías de Internet.

Pensemos tranquilamente: Si una persona hiciera algo malo con un nombre falso, la IP quedaría registrada. Cambiar de IP es fácil pero tú computadora tiene un identificador único reconocible en toda la web. Además de identificadores únicos de tu compañía de servicio. El identificador único de licencia de sistema operativo. El identificador único de router. Eso hace recuerda una cosa, la ley número del Hacking: “nunca podrás evitar que un hacker haga lo que se le antoje, pero siempre podrás rastrear lo”. Así que no importa que tan buenos hacker seamos, siempre, siempre, podrán encontranos. Tal como al grupo de Anonimus que mandó abajo el sistema de credito en línea de Estados Unidos. O como el gobierno chino, que vive más entretenido en los servidores secretos de Estados Unidos que en otra cosa. Por lo tanto, lo que está en riesgo no es nuestra privacidad personal. Es el poder que hemos conseguido a través de Internet.

No obstante aunque me gustaría defender a las compañías de Internet, algo tienen de culpabilidad. Yahoo vendió información de sus clientes al gobierno chino. También existe un mito urbano que asegura que el Google tiene una puerta trasera para el gobierno estadounidense.



¿Esto significa que se perdió la guerra y los gobiernos han comprado a las grandes compañías de Internet? No del todo. Si algo nos demuestra el caso del niño espía,  Edward Snowden, es que Estados Unidos no tiene toda la información que quiere ni cuando la quiere. Por eso construye una máquina capaz de espiar a toda la población cibernética. Esto no significa garantía de seguridad. Sino que al menos las grandes compañías ponen las suficientes trabas como para que los gobiernos busquen nuevas formas de espiarnos.
Las herramientas que tienen nuestros gobiernos más democráticos son muy diferentes a las impuestas por los gobiernos de países menos avanzados. Lo que estamos viviendo es una nueva forma de represión contra el ciudadano común.

Lo cierto es que aunque las grandes compañías puedan negar información a los gobiernos, estos tienen las herramientas para robar la información. Además nada nos garantiza de que no cedan esas compañías información al mejor postor. Desde el principio se nos vendió el internet como un espacio libre y en el anonimato, cuando en realidad nunca lo fue. 

lunes, 5 de agosto de 2013

El Metro en cifras

Desde que se anunciará la ampliación de la segunda línea del metro, una avalancha de críticas en los medios de comunicación se declaró contra el proyecto, calificándolo como mega obra, excesivo, costoso, aunque era necesario, muchos consideran al metro como un desperdició de dinero, y no es para menos.
La ampliación de la segunda línea, que no es un tramo independiente como han hecho creer algunos, está presupuestada en USD 850.000.000, que supone aproximadamente 7% del presupuesto nacional para este año. 

Algunos consideran que esta dimensión del presupuesto es exagerada debido a que de hecho, la volumen de personas beneficiadas se puede considerar poca. El metro de Santo Domingo transporta diariamente a 185,000 personas 1,85%, de la población dominicana aproximadamente. No obstante a esto se le suma que es una fuente de trabajo, y que ha cumplido medianamente su función de desahogo del transporte público y privado dominicano, que en ambos sentidos es un desastre.

La rentabilidad es otro factor de interés para la masa pensante del pueblo dominicano. Desde que se iniciaron las obras de la primera línea del metro, siempre se afirmó que la entrada en funcionamiento de las líneas sería un gasto fuerte para el estado, y además, no sé de donde habrán sacado la información, la segunda línea del metro sería aún menos rentable que la primera. Y en algo tenían razón: el metro recibe en subsidios mensualmente DOP 20.000.000 Se desconocen los costos operacionales, pero se puede estimar que el metro diariamente produce DOP 4.100.000., que aparentemente no son suficientes para cubrir sus funciones. 

A pesar de que se le califique totalmente como gasto, los ahorros acumulados por los usuarios según lo estimado por JG Grupo de Asesoría, de Costa Rica, han sido de 335 millones en costo de operación de vehículos, y 4 mil 989 millones de pesos en tiempo de viaje, más 74 millones en reducción de emisiones de CO2 y 1 mil 644 millones en consumo de combustible. Los 20 millones que el estado da en subsidios los amortiza y por mucho. Todo esto, antes de entrar la segunda línea en operaciones, que a pesar de lo que se podía pensar, en vez de aumentar la cantidad donada en subsidios la ha disminuido.

No hay que divisar la construcción del metro como algo instantáneo. La construcción de un sistema de transporte público subterráneo en las ciudades es un proceso que nunca termina y que en algún momento hay que iniciar. ¿Muy pronto? Para nada.  La ciudad de Santo Domingo, y su falsa zona metropolitana, consta con 3 millones de personas y un poco más, además de estar en pleno crecimiento. Añadiendo que la ciudad aún no cuenta con un sistema de transporte público organizado y completo.

La población dominicana tiene que dejar de ver a su capital como un Nueva York chiquito, y divisarla como una de las ciudades más importantes del caribe, y que tiene un crecimiento de su casco urbano, imparable y desorganizado desde hace décadas. Un metro es imprecindible para culaquier ciudad de tamaño considerable y su construcción se acaba cuando las ciudades paran su crecimiento. Más bien habría que pensar en diseñar el subterráneo de Santiago. 

Cuando se iniciaron las construcciones del metro de Madrid, el proyecto casi quiebra, y ahora es esa misma compañía es la que diseña y construye el metro de Santo Domingo. Hace más o menos un siglo de la construcción del subterráneo de Nueva York, y contaba con un 40% más de población en aquel tiempo comparada con la población actual de Santo Domingo, y su metro en aquel tiempo movía la misma cantidad de usuarios que el metro de Santo Domingo hoy. Basado en esto, nuestro metro es un éxito de taquilla.
Entonces, ¿por qué tanta crítica al proyecto?

Una de las razones es porque la gente identifica al metro como un proyecto personal del ex presidente Dr. Leonel Fernández. El ex presidente puso tanto empeña en la obra a pesar de las duras criticas, que sus opositores no tardan en recalcar la obra como algo negativo y pesado para el país. Como si fuera poco nuestro actual presidente, el Lic. Danilo Medina prometió no someterse a mega obras, además, esta “mega obra” contrasta con la política de austeridad del gobierno central.

A pesar de ello, la comunidad del metro, los usuarios, está muy feliz por la construcción de la línea que debió ser la primera, y que quedó sosegada a ser la tercera fase del proyecto. Aunque resulta muy curioso que los que más se quejan de la construcción son aquellos que van en carro a su trabajo y que nunca han tenido que usar el transporte público. “Pulla para los periodistas”