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lunes, 5 de agosto de 2013

El Metro en cifras

Desde que se anunciará la ampliación de la segunda línea del metro, una avalancha de críticas en los medios de comunicación se declaró contra el proyecto, calificándolo como mega obra, excesivo, costoso, aunque era necesario, muchos consideran al metro como un desperdició de dinero, y no es para menos.
La ampliación de la segunda línea, que no es un tramo independiente como han hecho creer algunos, está presupuestada en USD 850.000.000, que supone aproximadamente 7% del presupuesto nacional para este año. 

Algunos consideran que esta dimensión del presupuesto es exagerada debido a que de hecho, la volumen de personas beneficiadas se puede considerar poca. El metro de Santo Domingo transporta diariamente a 185,000 personas 1,85%, de la población dominicana aproximadamente. No obstante a esto se le suma que es una fuente de trabajo, y que ha cumplido medianamente su función de desahogo del transporte público y privado dominicano, que en ambos sentidos es un desastre.

La rentabilidad es otro factor de interés para la masa pensante del pueblo dominicano. Desde que se iniciaron las obras de la primera línea del metro, siempre se afirmó que la entrada en funcionamiento de las líneas sería un gasto fuerte para el estado, y además, no sé de donde habrán sacado la información, la segunda línea del metro sería aún menos rentable que la primera. Y en algo tenían razón: el metro recibe en subsidios mensualmente DOP 20.000.000 Se desconocen los costos operacionales, pero se puede estimar que el metro diariamente produce DOP 4.100.000., que aparentemente no son suficientes para cubrir sus funciones. 

A pesar de que se le califique totalmente como gasto, los ahorros acumulados por los usuarios según lo estimado por JG Grupo de Asesoría, de Costa Rica, han sido de 335 millones en costo de operación de vehículos, y 4 mil 989 millones de pesos en tiempo de viaje, más 74 millones en reducción de emisiones de CO2 y 1 mil 644 millones en consumo de combustible. Los 20 millones que el estado da en subsidios los amortiza y por mucho. Todo esto, antes de entrar la segunda línea en operaciones, que a pesar de lo que se podía pensar, en vez de aumentar la cantidad donada en subsidios la ha disminuido.

No hay que divisar la construcción del metro como algo instantáneo. La construcción de un sistema de transporte público subterráneo en las ciudades es un proceso que nunca termina y que en algún momento hay que iniciar. ¿Muy pronto? Para nada.  La ciudad de Santo Domingo, y su falsa zona metropolitana, consta con 3 millones de personas y un poco más, además de estar en pleno crecimiento. Añadiendo que la ciudad aún no cuenta con un sistema de transporte público organizado y completo.

La población dominicana tiene que dejar de ver a su capital como un Nueva York chiquito, y divisarla como una de las ciudades más importantes del caribe, y que tiene un crecimiento de su casco urbano, imparable y desorganizado desde hace décadas. Un metro es imprecindible para culaquier ciudad de tamaño considerable y su construcción se acaba cuando las ciudades paran su crecimiento. Más bien habría que pensar en diseñar el subterráneo de Santiago. 

Cuando se iniciaron las construcciones del metro de Madrid, el proyecto casi quiebra, y ahora es esa misma compañía es la que diseña y construye el metro de Santo Domingo. Hace más o menos un siglo de la construcción del subterráneo de Nueva York, y contaba con un 40% más de población en aquel tiempo comparada con la población actual de Santo Domingo, y su metro en aquel tiempo movía la misma cantidad de usuarios que el metro de Santo Domingo hoy. Basado en esto, nuestro metro es un éxito de taquilla.
Entonces, ¿por qué tanta crítica al proyecto?

Una de las razones es porque la gente identifica al metro como un proyecto personal del ex presidente Dr. Leonel Fernández. El ex presidente puso tanto empeña en la obra a pesar de las duras criticas, que sus opositores no tardan en recalcar la obra como algo negativo y pesado para el país. Como si fuera poco nuestro actual presidente, el Lic. Danilo Medina prometió no someterse a mega obras, además, esta “mega obra” contrasta con la política de austeridad del gobierno central.

A pesar de ello, la comunidad del metro, los usuarios, está muy feliz por la construcción de la línea que debió ser la primera, y que quedó sosegada a ser la tercera fase del proyecto. Aunque resulta muy curioso que los que más se quejan de la construcción son aquellos que van en carro a su trabajo y que nunca han tenido que usar el transporte público. “Pulla para los periodistas”

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