La ampliación de la segunda
línea, que no es un tramo independiente como han hecho creer algunos, está
presupuestada en USD 850.000.000, que supone aproximadamente 7% del presupuesto
nacional para este año.
Algunos consideran que esta dimensión
del presupuesto es exagerada debido a que de hecho, la volumen de personas
beneficiadas se puede considerar poca. El metro de Santo Domingo transporta
diariamente a 185,000 personas 1,85%, de la población dominicana
aproximadamente. No obstante a esto se le suma que es una fuente de trabajo, y que ha
cumplido medianamente su función de desahogo del transporte público y privado
dominicano, que en ambos sentidos es un desastre.
La rentabilidad es otro factor de
interés para la masa pensante del pueblo dominicano. Desde que se iniciaron las
obras de la primera línea del metro, siempre se afirmó que la entrada en
funcionamiento de las líneas sería un gasto fuerte para el estado, y además, no
sé de donde habrán sacado la información, la segunda línea del metro sería aún
menos rentable que la primera. Y en algo tenían razón: el metro recibe en
subsidios mensualmente DOP 20.000.000 Se desconocen los costos
operacionales, pero se puede estimar que el metro diariamente produce DOP 4.100.000.,
que aparentemente no son suficientes para cubrir sus funciones.
A pesar de que se le califique totalmente como gasto, los ahorros
acumulados por los usuarios según lo estimado por JG Grupo de Asesoría, de
Costa Rica, han sido de 335 millones en costo de operación de vehículos, y 4
mil 989 millones de pesos en tiempo de viaje, más 74 millones en reducción de
emisiones de CO2 y 1 mil 644 millones en consumo de combustible. Los 20
millones que el estado da en subsidios los amortiza y por mucho. Todo esto,
antes de entrar la segunda línea en operaciones, que a pesar de lo que se podía
pensar, en vez de aumentar la cantidad donada en subsidios la ha disminuido.
No hay que divisar la construcción
del metro como algo instantáneo. La construcción de un sistema de transporte
público subterráneo en las ciudades es un proceso que nunca termina y que en
algún momento hay que iniciar. ¿Muy pronto? Para nada. La ciudad de Santo Domingo, y su falsa zona
metropolitana, consta con 3 millones de personas y un poco más, además
de estar en pleno crecimiento. Añadiendo que la ciudad aún no cuenta con un
sistema de transporte público organizado y completo.
La población dominicana tiene que dejar de ver a su capital como un Nueva York chiquito, y divisarla como una de las ciudades más importantes del caribe, y que tiene un crecimiento de su casco urbano, imparable y desorganizado desde hace décadas. Un metro es imprecindible para culaquier ciudad de tamaño considerable y su construcción se acaba cuando las ciudades paran su crecimiento. Más bien habría que pensar en diseñar el subterráneo de Santiago.
La población dominicana tiene que dejar de ver a su capital como un Nueva York chiquito, y divisarla como una de las ciudades más importantes del caribe, y que tiene un crecimiento de su casco urbano, imparable y desorganizado desde hace décadas. Un metro es imprecindible para culaquier ciudad de tamaño considerable y su construcción se acaba cuando las ciudades paran su crecimiento. Más bien habría que pensar en diseñar el subterráneo de Santiago.
Cuando se iniciaron las
construcciones del metro de Madrid, el proyecto casi quiebra, y ahora es esa
misma compañía es la que diseña y construye el metro de Santo Domingo. Hace más
o menos un siglo de la construcción del subterráneo de Nueva York, y contaba
con un 40% más de población en aquel tiempo comparada con la población actual
de Santo Domingo, y su metro en aquel tiempo movía la misma cantidad de
usuarios que el metro de Santo Domingo hoy. Basado en esto, nuestro metro es un
éxito de taquilla.
Entonces, ¿por qué tanta crítica
al proyecto?
Una de las razones es porque la
gente identifica al metro como un proyecto personal del ex presidente Dr.
Leonel Fernández. El ex presidente puso tanto empeña en la obra a pesar de las duras criticas, que sus opositores no tardan en recalcar la obra como algo negativo y pesado para el país. Como si fuera poco nuestro actual presidente, el Lic. Danilo
Medina prometió no someterse a mega obras, además, esta “mega obra” contrasta
con la política de austeridad del gobierno central.
A pesar de ello, la comunidad del
metro, los usuarios, está muy feliz por la construcción de la línea que debió
ser la primera, y que quedó sosegada a ser la tercera fase del proyecto. Aunque
resulta muy curioso que los que más se quejan de la construcción son aquellos
que van en carro a su trabajo y que nunca han tenido que usar el transporte
público. “Pulla para los periodistas”






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